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Septiembre, 2008

...navegando por archivos mensuales

 

‘Alcolock’, alternativa a perder el carné.

Martes, 30 / Septiembre , 2008
Alcolock.

Alcolock.

El fiscal especial de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, ha aclarado hoy que el objetivo del dispositivo ‘alcolock’, que detecta el aire espirado y puede impedir que el vehículo arranque, es que se establezca como alternativa a la suspensión de las penas de privación del permiso de conducir.

Vargas ha comparecido en rueda de prensa para ofrecer los detalles del estudio emprendido sobre este sistema por la Fiscalía de Seguridad Vial, la Dirección General de Tráfico (DGT) y la Fundación Instituto Tecnológico para la Seguridad del Automóvil (FITSA), y cuyos resultados, según ha dicho, recoge la Memoria de la Fiscalía General del Estado.

“Es un sistema esencialmente preventivo, reeducador y rehabilitador y se basa en la voluntad siempre de la persona”, ha asegurado Vargas, que ha indicado que está dirigido a los conductores multirreincidentes, y, en concreto, a los que tienen un problema con el alcohol. El sistema ‘alcolock’ impedirá arrancar el vehículo si el conductor no ofrece una muestra de aire espirado cuando quiera ponerlo en marcha, y tampoco lo hará cuando detecte una concentración de alcohol superior a la permitida.

Para poder materializar este dispositivo, ha señalado Vargas, debe haber modificaciones legislativas porque la “idea de futuro” es que en el proceso penal el ‘alcolock’ sea una “alternativa o condición” para las penas de privación del carné de conducir. No sólo afecta desde un punto de vista penal, sino que también se está analizando desde el administrativo, ha apuntado el fiscal de Seguridad Vial, y por ello, una de las propuestas que recoge el estudio es que los conductores que acumulen al menos tres sanciones administrativas por conducir bajo los efectos del alcohol tengan que instalar este dispositivo.

Esa opción siempre habría que “plantearla” al infractor, “no imponerla”, ha recordado Vargas, que ha insistido en que el sistema “se condiciona a la voluntaria sumisión del interesado”. El fiscal especial de Seguridad Vial ha considerado además que lo idóneo para implantar un dispositivo de estas características es hacerlo unido a un curso de reeducación, e incluso a sistemas sanitarios de desintoxicación de alcohol, pero ha recalcado que aún está en fase de experimentación.

Del coste que supondría este sistema, Vargas ha apuntado que, según los datos de los países que ya han puesto en marcha este dispositivo, el ‘alcolock’ tendría un coste anual por cada conductor de unos 1.200 euros sin cursos y de unos 2.000 euros con ellos. Ha detallado además que algunos países emplean la multa impuesta al infractor para financiarle el dispositivo y en otros la Administración paga una parte y el interesado otra. “Son distintas posibilidades”, ha manifestado Vargas, que ha añadido: “todo lo que vaya hacia la prevención es una dirección acertada”.

Respecto a los posibles fraudes que pudieran cometerse con este nuevo dispositivo -que en vez del conductor del vehículo un segundo realice el test-, Vargas ha dicho que el estudio también recoge la posibilidad de que se realice una segunda y tercera prueba pasado un determinado tiempo.

NASA, ¿cumpleaños feliz?.

Martes, 30 / Septiembre , 2008
NASA.

NASA.

La National Aeronautics and Space Administration, más conocida como la NASA, cumple cincuenta años mañana. Y los cumple en un momento en que a Estados Unidos le cuesta encontrar su sitio tanto en la tierra como en el cielo. La gran agencia espacial norteamericana tiene que dejar de vivir de las rentas del pasado y superar su miedo al futuro si quiere seguir siendo grande, ha advertido su jefe, Michael Griffin. También tiene que aprender que la carrera espacial ya no es cosa de uno ni de dos, sino como mínimo de tres: China llega con fuerza.

Si ahora tengo 30 años, ¿puedo esperar ver con mis propios ojos la llegada del hombre a Marte? La pregunta se la hicieron hace poco a Wayne Hale, uno de los administradores de la NASA. Su respuesta arrancó con humor: «Yo tengo 54 años, y estoy seguro de que lo veré». Al final, el humor tiende ligeramente a negro, viniendo de un norteamericano: «Lo que no sé es de qué nacionalidad será el primer astronauta que llegue allí».

Y es que la NASA es la historia de una leyenda, pero también lo es de una obsesión, de nombre «guerra» y de apellido «fría». Cuando en 1958 el presidente Eisenhower dio la orden de crear una agencia espacial norteamericana no lo hizo por un amor empedernido a la Ciencia, ni por haber leído a Julio Verne de pequeño. Lo hizo porque los soviéticos habían lanzado el Sputnik. Después de no poco sufrimiento, pero también con no poco orgullo, el 20 de julio de 1969 Neil Armstrong y Edwin E. Aldrin pisaron la Luna. Qué grande pareció ese día ser americano.

Desde ahí no es que haya ido todo cuesta abajo, pero casi. Conquistada la Luna resultó difícil volver a alcanzar metas comparablemente estimulantes. Y es que, aunque la ciencia-ficción haya acostumbrado a la gente a pensar en cohetes de cine que pulsando un botón saltan de dimensión y de galaxia, avanzar por el espacio sigue siendo una cosa ardua y lenta. Los lanzamientos alcanzan sólo una fracción de la velocidad de la luz, y aún empeñando en ellos cantidades abrumadoras de energía no se consigue llegar muy lejos. Si a eso se le suma el coste en vidas humanas pagado en los accidentes del Columbia y del Challenger, se comprende que el entusiasmo por las estrellas haya decaído.

El final de la guerra fría fue el inicio de la decadencia de la NASA. Los Estados Unidos parecían no tener ya motivos para ahondar en la materia, más cuando se trata de una materia carísima en época de vacas flacas. Los administradores de la agencia espacial tuvieron que fajarse duramente para que se les permitiera correr con el gasto -y con el riesgo- de mandar astronautas a reparar el telescopio Hubble.

El caso es que mientras el ruido de sables se apagaba en los cuarteles de la NASA, florecía calladamente otro tipo de esplendor. Surgía una vocación científica más desligada de la ambición exhibicionista o militar. Un modelo de carrera espacial más desinteresada y pacifista, donde los cielos no serían tanto, o no sólo, un campo de batalla, sino de cooperación e investigación. Por ejemplo para prevenir el cambio climático.

Desde este punto de vista, la NASA no sólo no ha languidecido sino que está más en forma que nunca. Sólo las observaciones del Hubble han ensanchado los horizontes de la ciencia hasta extremos maravillosos. Cada sonda espacial que se despacha a Marte buscando agua o indicios de vida vuelve cargada de posibilidades y sugerencias.

A Wayne Hale le gusta comparar la aventura de la NASA con el descubrimiento de América: dice que Isabel la Católica pudo vender sus joyas y darle el dinero a los pobres en vez de arriesgárselo y dárselo a Cristóbal Colón. «¿Cómo sabemos que la cura para el cáncer no se descubrirá en Marte?», apunta provocador en «The Washington Post».

Cohetes sin honra.

En la NASA están muy pendientes de la carrera presidencial americana. Sienten que ahí se decide también su futuro. Barack Obama empezó mostrándose frío con la carrera espacial por verla como un residuo militarista de la guerra fría, en cambio ahora que descubre su potencial civil está más dispuesto a darle aire. John McCain estaría en cambio más interesado en una agencia espacial más clásica, más pendiente de competir con los vecinos.

En el fondo ese es el dilema: cohetes sin honra, honra sin cohetes. George Bush prometió la vuelta a la Luna antes de 2020 y llegar a Marte alrededor de 2037, todo por el miedo de que se les adelante China. Otros creen que lo importante no es tanto eso como mantener viva la llama de la curiosidad. Y no tener prisa. Después de todo, sólo hace 516 años que Colón llegó a América.

Nacen 246 tortugas bobas en Cabo de Gata.

Martes, 30 / Septiembre , 2008

Las 246 crías de ‘tortuga boba’ (Caretta Caretta) pertenecen a un grupo de 1.400 huevos procedentes de las islas de Cabo Verde.

De éstos, 250 huevos fueron depositados en nidos habilitados por los científicos en las playas vírgenes del Cabo de Gata y  tras el periodo de incubación, eclosionaron un total de 247 huevos, logrando sobrevivir 246 crías.

Las crías ya han sido trasladadas al centro ‘El Toruño’ del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de la Junta de Andalucía, en el Puerto de Santa María (Cádiz). En este centro serán criadas durante sus primeros meses de vida, donde también serán estudiadas y catalogadas.

Para el investigador del CSIC Juan Patiño es un gran éxito porque, “en condiciones normales, suele eclosionar el 80% de los huevos que se incuban. Y la alta tasa de supervivencia lograda en esta campaña avala la eficiencia de las técnicas empleadas tanto en la recolección y transporte de los huevos como en su incubación en las playas del Cabo de Gata, y nos anima a proseguir con el proyecto”

Proyecto de reintroducción de una especie amenzada.

Este proyecto del CSIC se engloba en los trabajos para determinar la viabilidad de la reintroducción de esta especie de reptiles, amenzada de extinción en todo el planeta, en las costas españolas.

Para ello científicos del CSIC se desplazaron a las Islas de Cabo Verde, que es donde se encuentra la tercera población más importante del mundo de esta tortuga. Desde allí trasladaron los 1400 huevos de ‘tortuga boba’ que forman parte de este proyecto a tierras españolas el pasado 8 de septiembre.

1000 fueron enviados a las Islas Canarias y 400 a Andalucía, 250 de los cuales son los que han eclosionado, quedando el resto de los huevos en incubadoras de las instalaciones de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), en Sevilla.

El proyecto cuenta con la financiación de la Consejería de Medioambiente de la Junta de Andalucía y la Consejería de Medio Ambiente de Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias.

¿Son seguros los biberones?

Lunes, 29 / Septiembre , 2008
Biberon.

Biberon.

Nuevas investigaciones arrojan dudas sobre la seguridad para la salud del uso de recipientes de plástico con Bisphenol A (BPA), un químico comúnmente presente en biberones, envases y botellas utilizados en la alimentación. Las agencias de seguridad alimentaria afirman que no existe riesgo para la mayoría de la población, pero recomiendan seguir una serie de consejos en el caso de los bebés cuando se trata de biberones de plástico.

El último estudio científico que advierte de los riesgos del Bisphenol A apareció recientemente en la prestigiosa revista médica ‘Journal of the American Medical Association’ (JAMA).

El trabajo estaba firmado por un grupo de investigadores de Reino Unido y Estados Unidos y concluía que la presencia elevada en la orina de Bisphenol A puede asociarse a un aumento en la prevalencia de diabetes, enfermedades cardiovasculares, angina de pecho y ataques de corazón.

Con todo, los investigadores indicaban que sus resultados no son una prueba fehaciente de la peligrosidad de la sustancia, puesto que no permiten llegar a conclusiones concretas respecto a si existe o no una relación causal entre Bisphenol A y las enfermedades mencionadas. Sin embargo estos resultados son relevantes en la medida en que se está hablando de una exposición muy común y de posibles consecuencias serias.

Hace unos meses el Gobierno de Canadá (”Health Canada”) publicaba un proyecto de evaluación del riesgo de Bisphenol A, principalmente en niños recién nacidos y lactantes de 18 meses de edad, los más susceptibles al daño de esta sustancia, a través de su exposición por utilización de botellas y biberones de polibicarbonato. Los científicos determinaron que la ingesta diaria de la mayoría de la población está muy por debajo de los niveles a los que se presentan efectos negativos para la salud.

Algunas recomendaciones.

Aún así, el Gobierno canadiense determina que el actual margen de seguridad debe ser mayor, sobre todo en la alimentación de los recién nacidos, y ofrece diferentes alternativas y buenas prácticas como: sustituir envases de polibicarbonato por envases de vidrio (con protector) o, en caso de seguir utilizando este tipo de recipientes, no poner agua hirviendo en su interior, sino hervir y preparar el alimento en un envase seguro y una vez enfriado transferirlo al biberón. Además advierten de que los biberones no deben ser calentados en el microondas. Estas medidas deben extremarse para bebés menores de seis meses y en cualquier caso recomienda la lactancia como la mejor opción para la alimentación de los bebés.

Tanto la Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea (EFSA) como la ‘U.S. Food and Drug Administration’ (FDA) consideran que el Bisphenol A es seguro para la población en general y garantizan que continuarán actualizando sus investigaciones e informando de los resultados obtenidos. Eso sí, también han destacado que los consumidores deberían saber que existen otras alternativas al uso de biberones de polibicarbonato, como los biberones de vidrio.

La adaptación al cambio climático.

Domingo, 28 / Septiembre , 2008
Huracan.

Huracan.

Si el cambio climático arrecia y el cauce del río sube en Holanda, desde hace ya cuatro años hay barrios enteros de casas preparadas para flotar. Venecia, una zona extremadamente vulnerable, tendrá listo en 2011 un sistema de murallas móviles subacuáticas para aislar el mar de la laguna que rodea la ciudad, cuando suba la marea. Mientras, en España se siguen autorizando construcciones de casas en la Manga del Mar Menor (Murcia) donde, dice Medio Ambiente, en 2050 habrá subido el nivel del mar 15 centímetros. El ministerio “aconsejó” el año pasado una moratoria urbanística que no ha sido atendida.

Todos los informes, desde el elaborado en 2007 por el Panel Internacional del Cambio Climático (IPCC), dependiente de la ONU, hasta el suscrito por el catedrático de ecología José Manuel Moreno, también miembro de la mesa del IPCC, aseguran que el Mediterráneo, y muy acusadamente la Península Ibérica, es una de las zonas más vulnerables.

Un informe del Banco Mundial sobre ciudades resistentes al clima publicado este verano incluye las que han tomado el reto de la adaptación con seriedad: entre ellas están Milán, Tokio, Nueva York o Dong Tan (China). España no aparece en esa lista.

Hay tres fases que cumplir para una adecuada adaptación: conocer el clima del futuro localmente, evaluar su impacto en cada actividad y adaptarse. Una portavoz de Medio Ambiente afirma que si no se han tomado medidas concretas aún es porque “es imprudente tomarlas cuando no se conocen las zonas de riesgo”. “La Agencia Española de Meteorología está estudiando los distintos escenarios climáticos para España”, añade.

España se está quedando atrás. El Gobierno tiene aprobadas 80 medidas urgentes desde 2007 para reducir el CO2 y recientemente ha anunciado más. Plantará 45 millones de árboles. Son medidas de mitigación, pero las de adaptación al futuro marchan con retraso.

Existe un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático desde 2006 que asegura que los sectores españoles más sensibles son el agrícola, el de las finanzas y el de los seguros; también se verá perjudicada la salud humana. Según dicho plan, en 2001 teníamos que haber comenzado a tomar medidas urgentes para disminuir el riesgo de padecer las convulsiones del calentamiento en esos sectores. Siete años después no hay proyectos concretos.

La secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, asegura que la adaptación es uno de los cuatro ejes de trabajo del Gobierno, con especial atención a la gestión de recursos hídricos. Pero, “aunque el plan de adaptación es ambicioso, no se está avanzando al ritmo debido”, denuncia Jaime Ribalaygua, presidente de la Fundación para la Investigación del Clima.

¿Qué efectos del cambio climático tenemos que sortear? La sentencia judicial de San Glorio, que prohibió el pasado invierno construir una pista de esquí sobre un parque natural de Palencia, León y Cantabria es uno de ellos. El juez argumentaba que era “muy dudosa la viabilidad económica” de la estación “por el cambio climático”. Pero es tan sólo un ejemplo.

Donde España no ha perdido el tren es en el sector del vino, que sí está tomando en serio la adaptación. El clima afecta mucho a la calidad de la uva. El Gobierno ha creado grupos de investigación para que los viñedos sean capaces de resistir las variaciones de temperatura. “Se está haciendo un seguimiento intenso”, comenta Teresa Ribera. Los investigadores están estudiando plantar especies nuevas o modificar genéticamente los antiguos viñedos. Ribera afirma que el Banco Mundial “está muy atento a esta investigación” porque, en esto sí, “somos pioneros”.