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Con 5.000 escorpiones durante un mes.

Domingo, 28 / Diciembre , 2008
Reina Escorpion.

Reina Escorpion.

Una mujer tailandesa, “la reina de los escorpiones” según sus propias palabras, ha alcanzado hace dos días un nuevo récord mundial al mantener más de dos minutos en su boca a un escorpión.

Pero no contenta con ese -cuanto menos extraño- récord, ahora se encuentra encerrada en una jaula de cristal con cinco mil escorpiones con los que planea permanecer durante 33 días para batir su récord de 32 días logrado hace seis años.

En 2002 ganó el título de Récrod Guinnes por vivir durante 32 días con 3400 ejemplares de escorpión.

Esta mujer es un recurso turístico en Tailandia ya que son muchos los curiosos que se acercan para ver como convive con estos peligrosos ejemplares.

Desmontando mitos médicos.

Jueves, 18 / Diciembre , 2008
Medicos.

Medicos.

Ni la cabeza es por donde más calor perdemos, ni comer antes de irse a dormir engorda más, ni hay más suicidios en invierno, ni la tradicional Flor de Pascua navideña es tóxica, según un estudio publicado en el British Medical Journey (BMJ), que desmonta algunos de los mitos médicos más arraigados.

El estudio, realizado por investigadores de la University School of Medicine de Indiana (EEUU), quiere acabar con lugares comunes arraigados en la cultura popular y se centra en seis mitos.

Los otros dos que se abordan tienen que ver con la creencia de que el azúcar altera el comportamiento de los niños y de que existen soluciones mágicas para superar las resacas de alcohol.

Primera evidencia rebatida: el calor no se escapa del cuerpo de las personas por la cabeza con más intensidad que por cualquier otra parte, algo que, según los investigadores, es casi un dogma desde que en un manual del ejército estadounidense se afirmó que «entre el 40 y el 45% del calor» del cuerpo encuentra esta vía de salida.

«El mito proviene probablemente de un viejo estudio militar en el que los científicos pusieron a varios individuos trajes de supervivencia ártica (pero sin gorros) y midieron su pérdida de calor corporal en temperaturas extremadamente frías», afirmaron los investigadores de la Universidad de Indiana.

Al no cubrirles la cabeza se llegó a la conclusión errónea de que los seres humanos empezamos a congelarnos por arriba y de nada parecen haber servido estudios posteriores que rebaten esta teoría y sostienen que la cabeza no tiene nada de especial frente al frío.

Segunda evidencia rechazada: comer a última hora del día no engorda más de la cuenta, en contra de lo que convirtió en certeza un estudio sueco, que decía haber constatado que las mujeres obesas tenían mayor propensión a dar un último bocado antes irse a la cama.

El error de ese estudio es que no se tuvo en cuenta que las mujeres obesas comían más durante todo el día, no sólo antes de irse a dormir, dicen los estudiosos de Indiana, que subrayaron que la única verdad sobre el peso tiene que ver con un principio claro: «engorda la gente que ingiere más calorías de las que quema».

Tercer evidencia contestada: la gente no decide quitarse la vida más en invierno que en otras estaciones. Es más, hay numerosos estudios que indican lo contrario. En Finlandia se llegó a la conclusión de que el mayor número de suicidios se daba en otoño, con las cifras más bajas en invierno, mientras que en Hungría las tasas alcanzaban su cota máxima en verano; en Japón se concluyó que la gente se mataba más después de las vacaciones y en EEUU se aseguró que las vacaciones no influían.

Cuarta evidencia puesta en duda, también con un componente estacional: la ponsetia que adorna muchas casas durante las fiestas de Navidad no es peligrosa y habría que comerse entre 500 y 600 plantas para que se convirtiera en tóxica para un ser humano.

Este estudio estadounidense no aclara de donde procede el mito sobre su toxicidad, pero se refiere a otros en los que se constata que los casos de envenenamiento por ponsetia son marginales o en los que ni siquiera se consiguió encontrar un nivel tóxico en ratas.

Otros «venenos», el azúcar y el alcohol, tienen que ver con la quinta y la sexta evidencias desmontadas: los caramelos o las bebidas azucaradas no convierten a los niños en un saco de nervios y no hay más solución que esperar para sentirse bien después empinar el codo.

Se citan hasta 12 estudios clínicos en los que queda de manifiesto que no hay cambio en el comportamiento entre niños que recibieron dietas con azúcar y dietas sin azúcar, y que sugieren que lo que cambia realmente es la actitud de los padres hacia sus hijos, especialmente la creencia de que sus retoños van a estar más activos.

Lo que sí altera es el comportamiento -y en esto no parece que haya ninguna teoría en contra- es la ingesta de alcohol, cuyos efectos molestos posteriores son inevitables.

No hay remedios contra la resaca ni fórmulas mágicas para prevenirla: ni café sin sal, ni aspirinas, ni plátanos, ni cucharadas de aceite, dicen los responsables de este estudio. La única solución es esperar y descansar, aunque algunos placebos puedan hacerlo más llevadero.

La felicidad es contagiosa.

Sábado, 6 / Diciembre , 2008
Red Social.

Red Social.

La filosofía, la sociología y otras disciplinas llevan siglos intentando desvelar las claves de la felicidad, ese estado al que aspira la humanidad y del que, no obstante, no existe una definición consensuada.

Aunque aún no se ha conseguido la fórmula mágica que garantice la felicidad, sí se sabe que hay factores que influyen en la misma, desde el estatus económico, hasta la salud y la situación sentimental, pasando por las decisiones que se toman cada día.

Un trabajo publicado hoy en British Medical Journal (BMJ) desvela un nuevo factor que tiene una influencia directa en la posibilidad de un ser humano para ser feliz: la felicidad de los que le rodean, y no sólo de estos, sino también de los que  se relacionan con ellos.

El resultado de la investigación lleva a una conclusión rompedora –en palabras del psicólogo de la Fundación Británica del Corazón Andrew Steptoe y la epidemióloga de la Universidad de Michigan (EEUU) Ann Arbor, autores del editorial que acompaña a la publicación del trabajo–: la felicidad es contagiosa.

Los autores del trabajo son dos viejos conocidos en el campo del análisis de las redes sociales. El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de California en San Diego James Fowler y el de Sociología en la Universidad de Harvard (ambas en EEUU) Nicholas Christakis analizaron a 4.739 individuos durante 20 años –de 1983 a 2003–. Se trataba de parte de la segunda tanda de participantes en uno de los ensayos clínicos más multitudinarios, el Framingham Heart Study, que vigila la salud de más de 4.500 personas y sus descendientes desde 1948 y que ha logrado grandes conocimientos sobre las enfermedades cardiovasculares.

Entre las múltiples preguntas que tuvieron que responder, los participantes se sometieron a pruebas para medir no  sólo su felicidad, sino su percepción sobre la felicidad de sus familiares y amigos. Pero ¿cómo cuestionar sobre algo para lo que no existe una definición consensuada? En conversación telefónica, Fowler reconoce a Público que la definición de felicidad es “algo personal; cada uno tiene la suya” pero defiende la metodología utilizada en su trabajo.

En éste, la felicidad se midió según la escala para la depresión del Centro para los Estudios Epidemiológicos (CES-D) que define como feliz a alguien que contesta afirmativamente a cuatro supuestos: si tiene esperanza en el futuro, si es feliz, si disfruta de la vida y si siente que es tan bueno como otras personas.

Los resultados de la investigación dejan claro que las personas felices tienden a entrar en contacto entre ellas. Una persona es más proclive a la felicidad si alguien directamente conectada a ella lo es. Pero si el feliz es un amigo de esta persona, sus posibilidades también aumentan y así hasta el tercer grado (es decir, un amigo de un amigo).

El número de relaciones felices también influye en la propia felicidad. Cada alter-ego (como se denomina a las relaciones en el estudio) feliz aumenta la posibilidad de que el ego lo sea en un 9%. Eso sí, los amigos tristes también influyen y por cada uno infeliz las posibilidades de lograr la felicidad disminuyen un 7%. “La buena noticia es que la felicidad se esparce más fácilmente que la tristeza”, resalta Fowler.

En el estudio también se explica que la felicidad de los compañeros de trabajo no demostró tener efecto en la de los sujetos analizados “Creo que es porque en el trabajo se mezcla el compañerismo con la competitividad y lo que para uno puede ser motivo de alegría, para otro lo es de tristeza”, subraya Fowler.

Otro dato que se desprende del estudio es que la cercanía física es determinante a la hora de contagiar la felicidad. De hecho, los amigos que viven a más de tres kilómetros influyen menos en este sentimiento que los más cercanos. En este sentido, los vecinos de la casa de al lado influyen más en la felicidad que los que viven en el mismo edificio.

A la pregunta de si la gente que vive en grandes ciudades tiene menos posibilidades de ser feliz que los que viven en pueblos pequeños, el investigador responde: “Probablemente, sí”.

Otro dato que influye en la felicidad es lo posicionado que se esté en la red social. Explica Fowler que estar en el centro de ésta –es decir, no sólo tener muchos amigos, sino que estos sean amigos de amigos– es un predictor de la felicidad. De hecho, mejorar respecto a la centralidad de la posición que se ocupa en la red social es un indicador de un aumento en la felicidad del encuestado.

En una época en que Internet ha sustituido, o al menos complementado, muchas de las relaciones personales, Fowler considera que muchos de sus hallazgos se pueden aplicar, a pesar de la lejanía física, a los contactos virtuales, aunque este aspecto no ha sido incluido en el trabajo. El profesor adelanta a Público los resultados de un trabajo aún no publicado: “En un estudio con 100 personas, descubrimos que los usuarios de Facebook que mostraban una foto sonriente en su perfil estaban mejor conectados que los que tenían una foto seria”.

Claves:

Tener una posición central en la red significa que, además de contar con muchos amigos, varios provienen de otros amigos. Mejorar en dos puntos la centralidad en la red social incrementaba en un 14% las posibilidades de ser feliz.

Cada amigo feliz incrementa las oportunidades de felicidad en un 9% y cada ‘alter - ego’ infeliz las disminuye en un 7%.

Si un amigo que vive a menos de 1,6 kilómetros llega a ser feliz, aumentan las posibilidades de adquirir este estado un 25%.

La felicidad de un amigo influye mucho más si ambas partes de la relación se consideran amigos. En este caso, las posibilidades de ser feliz aumenta un 63% .

Cuando un miembro de la pareja es feliz las posibilidades de que el otro esté contento se incrementan en un 8%. Los hermanos que viven cerca aumentan las oportunidades de felicidad en un 14% y los vecinos de la casa de al ladom en un 34%.

Las amistades del mismo sexo influyen más en la felicidad que las del sexo opuesto .

Sefardíes y moriscos siguen aquí.

Viernes, 5 / Diciembre , 2008
ADN

ADN

Los estudios genéticos se han aplicado hasta ahora a los grandes flujos migratorios prehistóricos, pero aún hay mucho margen para ampliar su resolución -estudiando a más personas en cada zona geográfica- e iluminar episodios más recientes, como las invasiones, migraciones y otros movimientos de población registrados en la historia.

En la Península han coincidido durante largos periodos históricos dos poblaciones, los musulmanes norteafricanos y los judíos sefardíes, que tienen unos orígenes geográficos muy distintos, y que por ello pueden rastrearse fácilmente con marcadores genéticos como los asociados al cromosoma Y. Como sólo se transmite por línea paterna, su rastro no se diluye con el paso de los milenios.

Un consorcio de científicos británicos, españoles, portugueses, franceses e israelíes ha analizado a 1.140 hombres de 18 poblaciones de la península y las Islas Baleares. El resultado es una proporción más alta de lo esperado de personas con ancestros norteafricanos (11%), y sobre todo de judíos sefardíes (20%).

Estos datos revelan, según los autores, “un alto nivel de conversión, voluntaria o forzosa, impulsada por episodios históricos de intolerancia social y religiosa, y que condujo a la integración de los descendientes”. Los resultados se presentan hoy en el American Journal of Human Genetics.

Los 15 kilómetros de agua del Estrecho de Gibraltar nunca han sido un buen aliado de la pureza racial ibérica. El primer contacto registrado históricamente fue el cruce desde Marruecos de un ejército árabe y bereber en el 711. Los ocupantes conquistaron la mayor parte de la península en cuatro años y la controlaron durante más de cinco siglos.

La población de la península antes del 711 era de unos siete u ocho millones de personas, y unos 200.000 visigodos constituían la clase dominante. Las fuerzas invasoras no sumaban más de 10.000 o 15.000 personas inicialmente. La islamización fue rápida, pero la tendencia de los historiadores ha sido atribuirla a la conversión de los pobladores anteriores.

Los judíos ya estaban en la península antes del 711. Muchos llegaron desde Oriente Próximo, como ciudadanos libres o esclavos romanos, tras la derrota de Judea en el año 70. Su población se estimaba en unos 400.000 en 1492, cuando 160.000 fueron expulsados por los Reyes Católicos. Se supone que la población actual de sefardíes en todo el mundo es de unos dos millones de personas. Pero sólo los descendientes españoles de sefardíes, según los nuevos datos, suman ocho millones.

No hay evidencia de un gradiente sur-norte en los cromosomas norteafricanos. Más bien hay una divisoria entre el oeste (alta frecuencia) y el este (baja): la ascendencia norteafricana va de 0% en los Pirineos al 20% en Galicia y el 22% en Castilla noroccidental. Andalucía tiene uno de los índices más bajos. Esto cuadra con las expulsiones de moriscos ordenadas por Felipe III en 1609, que diezmaron los guetos de Valencia y Andalucía, pero poco pudieron hacer contra las dispersas e integradas poblaciones de Extremadura y Galicia.

Los cromosomas de origen sefardí, siendo de una época más remota, aparecen distribuidos por el territorio de forma homogénea, con la excepción del noreste de Castilla, Cataluña y los Pirineos, donde su frecuencia es muy baja.

El “Endeavour” regresa a la Tierra.

Lunes, 1 / Diciembre , 2008
Paseo espacial.

Paseo espacial.

El transbordador “Endeavour” aterrizó hoy a las 21.25 GMT en la Base de la Fuerza Aérea Edwards, en California, tras una misión de 16 días centrada en ampliar el espacio habitable de la Estación Espacial Internacional (EEI).

La nave tocó tierra en la pista 4 de la base aérea californiana en medio de cielos claros y después de que la NASA suspendiera los planes de aterrizaje para el Centro Espacial Kennedy, en Florida, debido a condiciones meteorológicas adversas.

El comandante Christopher Ferguson fue el encargado de dirigir la nave hasta la Base de la Fuerza Aérea Edwards, donde la tripulación del “Endeavour” fue recibida con un efusivo “bienvenidos de vuelta” por el Control de Misión en el Centro Espacial Johnson, de Houston.

“Estamos encantados de estar aquí en California” respondió Ferguson a través de su equipo de transmisión.

La tripulación del transbordador recibió además la felicitación de la NASA por un “aterrizaje perfecto” y por haber cumplido una “exitosa” misión en la EEI.

El equipo del “Endeavour” esperaba poder aterrizar en el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral, donde los familiares más cercanos iban a esperar a los siete astronautas.

El mal tiempo echó por tierra los planes iniciales de la NASA y también de Greg Chamitoff, quien regresa a casa tras 182 días viviendo en la EEI y que tenía ganas de ver a su familia.

La Base de la Fuerza Aérea Edwards no ha sido utilizada para un aterrizaje de un transbordador espacial desde junio de 2007.

El regreso a la Tierra del “Endeavour” pone fin a una misión de 16 días encaminada a ampliar el espacio habitable de la EEI, de manera que pueda albergar a seis ocupantes a partir del próximo año, y revisar y lubricar las juntas rotatorias de los paneles solares que suministran energía al complejo.

Además de ampliar el espacio en la EEI, los astronautas instalaron un “control ambiental regenerativo” que recicla la orina de los astronautas y la condensación del aire para convertirla en agua potable que podrá ser bebida y utilizada para enfriar los sistemas de la nave.

La tripulación del “Endeavour” ha vuelto a la Tierra con siete litros de orina reciclada y condensaciones para pruebas.

El transbordador dejó atrás a Sandra Magnus, que sustituye a Chamitoff en la EEI, cuyos otros ocupantes son el cosmonauta ruso Yury Lonchakof y el comandante estadounidense Michael Fincke.