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Contaminación

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A un paso del colapso de los océanos.

Miércoles, 12 / Noviembre , 2008
Oceanos.

Oceanos.

Todos los datos apuntan “con aplastante evidencia” a que los océanos están sufriendo, especialmente durante este lustro, una degradación acelerada que los está llevando al “umbral del colapso”, en palabras de Carlos M. Duarte, uno de los biólogos más reconocidos en ecosistemas marinos y codirector del Primer Congreso Mundial de Biodiversidad Marina, que reúne desde ayer en Valencia a más de 500 investigadores. Duarte no ahorró adjetivos para destacar que las agresiones que soporta el medio marino conducen a una erosión global de su biodiversidad “que puede encontrar en el cambio climático su golpe de gracia que cause un deterioro catastrófico”.

¿Estamos de nuevo ante el clásico discurso apocalíptico del ecologismo más militante? Para Duarte, no. Y para justificarlo, este investigador del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados del CSIC se remite a la historia económica más reciente. “Hace ya varios meses, destacados economistas advertían de que nos enfrentábamos a una crisis financiera sin precedentes. Les tacharon de agoreros y catastrofistas, de trasladar un estado de pesimismo social generalizado, y mira cómo estamos ahora”.

Tanto Duarte como la mayoría de los investigadores que presentan sus ponencias en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia sostienen que las muestras del deterioro oceánico son tan importantes que “banalizarlas es un ejercicio de irresponsabilidad”. Y reclaman, como el holandés Carlo Heip, copresidente del congreso, la puesta en marcha de medidas coordinadas de protección.

Por un lado está la sobreexplotación pesquera y el progresivo agotamiento de los grandes caladeros. Los datos indican que las reservas actuales representan el 10% de las existentes a principios del siglo XX y el ritmo de extracción sólo se mantiene gracias a la ingente inversión en medios y tecnología. Además, está el cambio climático y el aumento de la temperatura del agua, cuyos efectos ya son observables. La Asociación de Biología Marina del Reino Unido ha constatado en especies invasoras de microalgas marinas un recorrido de 50 kilómetros por década hacia entornos que antes les eran hostiles.

La interferencia de la actividad humana también es responsable del aumento de las llamadas zonas muertas, aquellas bolsas de agua con niveles de oxígeno tan bajos -por debajo de los cuatro miligramos por litro- que hacen imposible la existencia de vida. Se encuentran sobre todo en las franjas oceánicas costeras y están creciendo a un ritmo del 5% anual. Este incremento está relacionado con los vertidos de nitrógeno -en buena medida debido a los fertilizantes-, materia orgánica -desechos humanos- y sedimentos, que provocan la proliferación de algas y la caída en picado de la concentración de oxígeno. También influye en este descenso el incremento de CO2 ambiental, que interactúa con el agua, reduce el pH oceánico (incrementa la acidificación marina) y compromete a las especies que tienen esqueletos basados en carbonatos, como bivalvos o corales.

Las heridas abiertas por todos estos factores ya son una realidad en el ecosistema ártico, los arrecifes de coral tropicales o las praderas submarinas, entre las que destacan, por su riqueza, las mediterráneas.

También se presentan en el congreso los nuevos hallazgos de especies vinculados a los distintos programas (Censo de la Vida Marina, Deep Sea, entre otros) que trabajan en ambiciosos proyectos de inventario. La exposición Más profundo que la luz muestra algunos de los fascinantes hallazgos en la dorsal mesoatlántica.

En los dos grandes reservorios existentes -el sureste asiático y el océano profundo- están puestas las mayores esperanzas de encontrar compuestos de utilidad para aplicaciones farmacológicas, médicas o para biocombustibles. Como ejemplo de lo que queda por descubrir, se estima que existen unos 1.000 millones de tipos de bacterias marinas y actualmente apenas hay registradas 6.000. Además, al ritmo actual -2.000 nuevas especies al año- harían falta 700 años para contar con un censo completo de los océanos. “Esto no puede ser, hay que potenciar la investigación”, afirman Duarte y Heip.

Peces afectados por los fármacos.

Domingo, 9 / Noviembre , 2008
Rio contaminado.

Rio contaminado.

Los fármacos se han convertido en un problema creciente para la fauna de los ríos y el Ebro es uno de los ejemplos de esos daños ecológicos causados por los medicamentos que se tiran por los desagües. Es una práctica todavía extendida en los domicilios, que de no erradicarse provocará crecientes afecciones.

Un reciente estudio realizado en el Ebro así lo advierte. Aunque la presencia de fármacos, sobre todo antibióticos, no afecta en un principio a la salud de los seres humanos, sí está afectando de forma negativa a la salud de la fauna del río Ebro, sobre todo a las especies más sensibles, que están teniendo ya problemas cardiovasculares. Así lo ha recogido Damiá Barceló, investigador del Instituto de Investigaciones Ambientales de Barcelona, perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la ponencia que hoy ha presentado en el IV Congreso Nacional de Periodismo Sanitario que se celebra en Zaragoza.

Según este experto, entre las soluciones para evitar esta contaminación, destacan la mejora de las depuradoras y técnicas depuradoras, evitar los vertidos contaminantes al agua y concienciar a la sociedad de no actuar de forma irresponsable con el medio ambiente, como tirar los medicamentos caducados por el inodoro. En cuanto a las zonas del cauce del río más afectadas, Damiá Barceló afirma que depende de la balanza entre la densidad de la población y el nivel de la dilución del agua o disolución.

Así, apunta que Pamplona es una de las zonas más afectadas por los contaminantes emergentes del río Ebro, debido a que tiene mucha densidad de población y poca dilución del agua, mientras que en la zona de la ciudad de Zaragoza, aunque cuenta con mucha población, las aguas del río poseen mucha dilución, por lo que la contaminación es menor.

En situación diferente se encuentra el río Ebro a su paso por Arga, en Navarra, donde la contaminación es «importante» porque, a pesar de que hay menos población, el agua posee una menor dilución. Si bien la salud de los habitantes de aquellas zonas que rodean el cauce del río Ebro no está en peligro, el agua en mal estado es causante directa, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) de veintitrés enfermedades en todo el mundo.

«La insalubridad del agua se puede deber tanto a la falta, debido a la sequía, como al exceso de la misma, como consecuencia de las inundaciones», ha explicado Janis K. Lazdins-Held, coordinador de la Unidad de Evaluación y Desarrollo de Producto del Programa Especial para la Investigación y Formación sobre Enfermedades Tropicales de la OMS, en la conferencia «La guerra del agua. La salud en un mundo sin agua».

Ha explicado que las veintitrés enfermedades se agrupan en cuatro grupos de patologías: «las transmitidas por el agua contaminada por materia fecal, como diarreas víricas y bacterianas, el cólera y la hepatitis A y E así como por parásitos -amebiasis, criptosporidiosis y giardiasis-.

También las causadas por escasez de agua, en muchos casos también de naturaleza fecal oral; las que se transmiten por contacto con agua contaminada con organismos que usan otros organismos acuáticos como huésped intermediario, siendo la más conocida la bilharzia, donde el intermediario es un caracol, y las asociadas con el agua y transmitidos por vectores donde el transmisor es el mosquito que transmite malaria, filariasis linfática, dengue, encefalitis del Nilo y japonesa.

La contaminación reduce la fertilidad.

Viernes, 3 / Octubre , 2008
Ovulo y espermatozoides.

Ovulo y espermatozoides.

La fertilidad de los varones se decide en el útero materno. Poco importan los hábitos de vida. Ni el alcohol, ni el tabaco, ni siquiera el estrés influyen tanto en la calidad del esperma como lo hacen los contaminantes ambientales durante la gestación y el desarrollo del embrión. Un estudio español, en el que han participado 60 centros de reproducción asistida, muestra cómo la capacidad de concebir masculina se reduce en las comunidades con mayor contaminación industrial y exposición a sustancias químicas presentes en pesticidas o desinfectantes.

Aunque el problema es global: más de la mitad de los jóvenes estudiados -un 57,8%- son subfértiles. Eso significa que por problemas de movilidad, volumen y concentración de espermatozoides les costará más ser padres o tendrán que recurrir a la ayuda de la medicina para concebir. «Uno de cada cinco jóvenes con un nivel de concentración anormal derivará en infertilidad», aseguró ayer Marisa López-Teijón, jefa del servicio de Reproducción Asistida del Instituto Marqués y una de las coordinadoras del informe. El estudio contó con las muestras de 1.239 varones de entre 18 y 30 años de todo el país. Pero sólo se obtuvo una muestra significativa en seis comunidades autónomas.

La fertilidad masculina se resiente en Cataluña, la Comunidad Valenciana y el País Vasco, tres zonas con un tejido industrial potente. Sus jóvenes son los que obtienen peores resultados frente a gallegos y andaluces. La Organización Mundial de la Salud considera «normal» la presencia de 20 millones de espermatozoides por mililitro. Las muestras del 22,7% de los catalanes y valencianos arrojaron valores anormales, atendiendo a la concentración de espermatozoides y su capacidad de concebir. En el País Vasco la cifra alcanzó el 18,7% y descendió hasta el 8,5% en Galicia, la comunidad con mejores resultados. En Madrid sólo se obtuvieron muestras con mala calidad en el 14,8 % de los jóvenes, y el 13,7% en Andalucía.

La fertilidad masculina se resiente en Cataluña, la Comunidad Valenciana y el País Vasco, tres zonas con un tejido industrial potente.

Los resultados dibujan una radiografía de la fertilidad en España que ya habían trazado las clínicas de reproducción asistida. «Galicia, por ejemplo, la región con mejor semen, es una de las comunidades con menos centros que tratan la fertilidad», dijo López-Teijón.

Pérdida progresiva.

Los resultados confirman los obtenidos por otros estudios que avisaban de la pérdida progresiva de la calidad del semen de los españoles. Y justifican también las bajas tasas de natalidad, con frecuencia atribuibles al retraso de la maternidad. El trabajo, impulsado por la Sociedad Española de Andrología, también coincide con otras investigaciones europeas que también han observado este deterioro.

Los autores del estudio no dudan en culpar a la contaminación industrial y a los disruptores endocrinos, esto es, sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal. Están presentes en plásticos, pesticidas, desinfectantes, tintes, esmaltes, textiles…

La exposición a estas sustancias a través del cordón umbilical afecta a la fertilidad del hombre desde la gestación. Eso explicaría -dicen los autores- por qué Galicia y Andalucía, con menos industrias, arrojan los mejores resultados. Lo mismo sucede en Madrid, con mayor polución atmosférica y menor contaminación industrial. El mejor «tratamiento» es aumentar el número de eyaculaciones semanales, dice López-Teijón. «Así se estimula la función del testículo y se eliminan los espermatozoides que están muertos».