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Tratamiento

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Tratamiento de fertilidad en duda.

Sábado, 9 / Agosto , 2008

Dos tratamientos comúnmente aplicados a parejas con problemas de fertilidad son una pérdida de tiempo, según un estudio liderado por la Universidad de Aberdeen, en Escocia, Reino Unido.

Actualmente, a parejas que no logran concebir y no tienen una causa determinada de infertilidad se les suelen recomendar tratamientos basados en el fármaco Clomid (nombre comercial del citrato de clomifeno) e inseminación artificial.

Pero pruebas llevadas a cabo en 580 mujeres en Escocia detectaron que esos tratamientos no eran más efectivos que intentar lograr el embarazo de manera natural.

Los estudios -cuyos detalles aparecen publicados en el British Medical Journal- se realizaron durante medio año en cinco hospitales escoceses.

Todas las participantes en la investigación sufrían problemas de fertilidad por más de dos años sin que los médicos pudieran determinar las causas.

Las opciones de tratamiento ofrecidas comúnmente a estos pacientes incluyen hasta seis ciclos de inseminación intrauterina sin estimulación ovárica, que consiste en el depósito de espermatozoides directamente en la matriz.

También es práctica habitual el suministro del Clomid, un medicamento creado para provocar y estimular la ovulación.

Sin embargo, hasta ahora no se habían llevado a cabo controles rigurosos sobre la efectividad de esos tratamientos.

Durante los seis meses en que se realizó el estudio, 101 mujeres lograron embarazos exitosos.

De las que intentaron concebir de manera natural, el 17% logró su objetivo.

En cuanto a las pacientes de Clomid, el 14% pudo concebir, mientras que el porcentaje de éxito con la inseminación fue del 23%, lo cual no es significativamente diferente a las posibilidades de embarazo sin intervención médica.

Entre el 10 y el 20% de las mujeres que tomaron el medicamento reportaron efectos secundarios, como dolores abdominales o de cabeza, náuseas, sofocos e hinchazón.

De las 580 mujeres que tomaron parte en el estudio, 101 consiguieron embarazos exitosos.

El experto que encabezó el grupo de investigadores, Siladitya Bhattacharya, manifestó que el estudio “envía un mensaje positivo” con respecto a que las posibilidades para estas parejas de lograr un embarazo de manera natural son significativas.

En reacción al hallazgo, investigadores de los hospitales londinenses de Guy y St. Thomas dijeron en un artículo que, debido a la falta de evidencias, muchas parejas con infertilidad de causas indeterminadas han tenido que sufrir “tratamientos costosos, potencialmente perjudiciales y en ocasiones dañinos”.

Varios especialistas se refirieron a la necesidad de revisar las disposiciones médicas en muchos países que instan a los médicos a usar los dos tratamientos cuestionados.

El doctor Allan Pacey, secretario de la Sociedad Británica de Fertilidad, dijo que se deben reevaluar las guías clínicas en su país para que conseguir un uso más óptimo de los recursos del sistema público de salud.

Una sola pastilla contra el sida.

Lunes, 9 / Junio , 2008

El tкомпютри втора употребаratamiento contra el sida es ya parecido al de la hipertensión, también en España. El Ministerio de Sanidad ha dado el visto bueno a la dispensación en nuestro país del primer fármaco que aglutina en un sólo comprimido tres medicamentos básicos en la terapia antirretroviral. El avance conseguido permite limitar la terapia a la toma de una única pastilla en el desayuno, la comida o la cena, lo que dará una mayor calidad de vida a los afectados. No todos, sin embargo, se beneficiarán de esta mejora. ‘Atripla’, como se llama el preparado, se reservará en principio para las personas que comiencen a ser medicadas y para las que mejor cumplen las indicaciones terapéuticas de su médico.

«Más que una mejora técnica, estamos ante un avance psicológico. Siempre es más llevadero tener que tomarte una pastilla al día que dos», valoró el especialista José María Gatell, vicepresidente de la próxima conferencia mundial del sida, que se celebrará en México el próximo mes de agosto. «Lo verdaderamente apasionante en la terapia contra esta enfermedad -añadió- es que en poco más de diez años hemos pasado de no tener nada que darles a nuestros pacientes a resolverles el problema con una sola pastilla».

Hace doce años, cuando apareció la triple terapia antirretroviral que convirtió ésta en una enfermedad crónica, un paciente necesitaba ingerir hasta veinte comprimidos diarios, incluso más, para evitar que el virus de la inmunodeficiencia humana pusiera en jaque su sistema de defensas. Los avances, especialmente en el campo de los tratamientos han sido desde entonces espectaculares. Uno de los mayores especialistas del mundo en VIH/sida, el investigador Joep Lange acudió en 2003, hace sólo cinco años, a España para participar en el congreso nacional de la patología. El experto, que entonces presidía la Sociedad Internacional contra el Sida, anunció entonces que «en unos años» los tratamientos se limitarían a dos comprimidos diarios y que «a medio plazo» se quedaría en sólo una.

Ese momento ha llegado. ‘Atripla’ comenzó a comercializarse en Estados Unidos en 2006. Europa, que suele ser más cauta a la hora de dar el visto bueno a las nuevas formulaciones, acaba de darle ahora el visto bueno. Gatell y otro de los clínicos de Enfermedades Infecciosas más reconocidos del país, Santiago Moreno, del hospital Ramón y Cajal de Madrid saludaron ayer la introducción de ‘Atripla’ en el arsenal terapéutico contra el virus del sida. «Hace poco parecía imposible y ya es realidad», valoró el especialista.

La unión de tres pastillas en una tiene dos grandes ventajas. La primera es que la terapia se hace más sencilla. Es más fácil tomar un comprimido al día que dos o tres y esta circunstancia mejora el cumplimiento de la pauta marcada por el médico, lo que se conoce como la adherencia al tratamiento. La otra ventaja importante es que al cumplir mejor las recomendaciones de sus especialistas, los pacientes están contribuyendo al mismo tiempo a la aparición de resistencias.

El virus se hace más fuerte, más resistente, cuando el fármaco deja de contener su avance. «Ahora, los pacientes tienen un motivo más para decir ‘mi enfermedad no es nada del otro mundo’», consideró Gatell.